| Matar el canto
Yo confieso mi escaso amor del cóndor, que, al fin, es solamente un hermoso buitre. Sin embargo, yo le he visto el más limpio vuelo sobre la Cordillera. Me rompe la emoción el acordarme de que su gran parábola no tiene más causa que la carroña tendida en una quebrada. Las mujeres somos así, más realistas de lo que nos imaginan...
Gabriela Mistral
Menos cóndor, más huemul (1)
1. la obra
Narciso de Ángela Ramírez es una obra que apunta al ejercicio del poder y al ejercicio del derecho: el poder por parte de una institución del Estado, y el derecho por parte del ciudadano.
La propia artista, al someter su proyecto de obra al financiamiento del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes el año 2006 señalaba que éste se generaba y se sostenía “desde las prácticas cotidianas de mi ejercicio artístico y ciudadano” , afirmación que cobra su más amplio sentido cuando advertimos que su antecedente más inmediato es la imposibilidad de materializar el proyecto ganador del concurso abierto por el Ministerio de Obras Públicas a través de la Comisión Nemesio Antúnez para dotar de una obra al nuevo Centro de Justicia de Santiago el año 2005: el proyecto ganador presentado por Ángela Ramírez – Sine qua non - fue censurado en esa ocasión por el Ministro de Justicia del Presidente Ricardo Lagos, el abogado Luis Bates, alegando que la obra seleccionada no era de su gusto y no representaba al poder judicial.
De esta manera, podemos afirmar que Narciso de Ángela Ramírez es un trabajo que se constituye a partir de la negación. Es una obra no original, derivada, obligada a transformarse en otra cosa (su imagen, su imagen retorcida) con el fin de comparecer en el espacio que le es asignado, el espacio del arte .
En este tránsito, la obra inicial, que buscaba apelar a la historia al recordar el origen y la misión de una institución del Estado ( Sine qua non ) se ve obligada a volcarse a sí misma, a introverterse, a retorcerse en su propia contemplación como obra.
Narciso consiste en una reproducción 1:6 del frontis del edificio del Palacio de Tribunales proyectado por los arquitectos Emilio Doyére, Alberto Schade y Emilio Jecquier, y definido como una de las primeras obras de arquitectura civil oficial construida en hormigón armado en Chile entre los años 1905 y 1930.
Este edificio corresponde a un modelo de arquitectura neoclásico, presidido por un atrio resguardado por 2 columnas estriadas que conducen al interior, y un frontis que ha reemplazado la escena mitológica clásica por un libro abierto en el que se lee en grandes letras la palabra LEX custodiada por la mirada atenta y avizora de un cóndor.
Por su parte, y con el fin de materializar la obra, la primera acción emprendida por la artista consistió en trasladar la proyección del plano arquitectónico a una matriz de madera en sobrerelieve, realizada en cholguán, cuyas hendiduras fueron recubiertas con plasticina de color con el fin de matar los cantos . Luego se trabajó disponiendo delgadas capas de fibra de vidrio mojada sobre esta matriz, las que una vez secas solidificaron para constituir el vaciado final de la forma.
La delgada capa de fibra de vidrio debe ser retirada de su matriz de cholguán, momento en que la plasticina cobra toda su importancia: al matar los cantos se evita que la fibra de vidrio quede adherida a los ángulos ( cantos vivos ) y se rompa por un efecto de tensión entre la fuerza que pugna por desprender el material y la que presiona por retenerlo en la matriz.
Narciso se compone de tres elementos: la fachada en fibra de vidrio, escala 1:6 de la fachada original del Palacio de Justicia en Santiago, que cuelga suspendida en el hall de acceso del recién inaugurado edificio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, torcida en una forma sinfín (cinta de Moebius); una mesa lateral en la que se dispone un monitor que proyecta un video cuya imagen reitera en un interminable loop el gesto de la propia artista formando una cinta de Moebius a partir de una pequeña reproducción en papel de la misma fachada que cuelga unos metros más allá; y, la proyección a escala reducida de la obra Sine qua non (el espejo de agua dentro del cual flota la fachada de fibra de vidrio del Palacio de Tribunales de Justicia, ahora trasladada al papel), sobre esta misma mesa.
Ramírez no pretende exhibir la obra en su estado original , desplegada en toda su extensión, sino que somete el material a una serie de traslados, torsiones y alivianamientos: desde el papel diamante del plano a la matriz en cholguán; desde la matriz en cholguán a la fibra de vidrio; desde la fibra de vidrio al papel diamante a partir de la fachada a escala diminuta que espera paciente, a su vez, la intervención del espectador que asiste a la exhibición de la obra.
El video y la disposición de estos elementos sobre la mesa incitan al espectador a reiterar –a escala- el gesto de expulsión de la obra de su lugar original (por parte del Ministerio de Justicia) y su torsión en otro, al retirar la réplica en papel y generar su propia cinta de Moebius siguiendo la instrucción visual entregada por la artista en el video, casi como si este gesto reactualizara permanentemente la idea de que, ante la inoperancia de las instituciones, sólo quedaría tomar la justicia por su propia mano.
De esta manera, la artista reasigna un lugar a la obra Sine qua non / Narciso devolviéndola al terreno de la disposición pública –negada mediante el acto de censura-, aunque ahora a partir de la experiencia individual de cada espectador y el posterior traslado del lugar de la obra al espacio de lo social: la sanción censora de un poder del Estado sobre la artista-sujeto se ve revocada e impugnada por una acción colectiva de participación de/en la obra (la obra trasciende el objeto y se transforma en la acción que partiendo de lo individual se transforma en colectiva).
2. la memoria
Toda obra moviliza una memoria, simbólica, material, subjetiva o social. Narciso de Ángela Ramírez moviliza memorias que se entrecruzan en lo material, lo simbólico, lo social, lo histórico y lo político.
En cuanto a su memoria histórica inmediata, es importante señalar que Narciso deviene de un proyecto fracasado en su realización. Narciso inicialmente es Sine qua non , un proyecto para ser instalado en el espejo de agua del atrio principal del edificio del Centro de Justicia de Santiago, conjunto arquitectónico emblemático del tránsito al bicentenario y del proceso de reforma procesal penal que los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia han promovido bajo el lema la nueva justicia avanza .
En cuanto a su memoria material, Narciso recurre a ciertos elementos que se han transformado en característicos de la producción de Ramírez: lo monumental de sus dimensiones, y la translucidez de la fibra de vidrio.
La fibra de vidrio en la obra de Ramírez ha sido utilizada para dar soporte tangible al traslado físico de estructuras arquitectónicas – reales o ficticias – desde el espacio de lo inmobiliario al ámbito de las artes visuales. En este traslado, el ejercicio que ha primado es el del molde y el vaciado, recordándonos la formación inicial de la artista como escultora .
Por su parte, el material empleado y la monumentalidad en que se lo presenta nos habla de una tensión entre fuerza y debilidad, la que puede verse encarnada tanto en el esfuerzo físico que normalmente demanda a la artista la creación y también el montaje de sus obras, como en la propia consistencia y sustento de ésta: la translucidez que otorga una apariencia de levedad e inmaterialidad a la pieza que cuelga se ve contrariada por la tensión de los cables metálicos que sostienen esta estructura, cuyo montaje y realización han demandado una conjunción equilibrada de potencia y delicadeza.
Junto con ello, la fibra de vidrio también realiza su propio esfuerzo en la tensión que implica su propia torsión, al poner en ejercicio sus propiedades plásticas y tectónicas al máximo, al punto límite de su fractura.
Fuerza y debilidad son dos conceptos que aparecen tematizados en el texto escogido por Ángela Ramírez como parte del video que conforma la obra. En éste, la voz en off de la artista lee Menos cóndor, más huemul . No parece casual la inclusión de un texto escrito por Gabriela Mistral sobre el carácter del chileno, el carácter nacional , descrito por una Mistral que siempre se sintió incómoda, observada, ajena entre sus compatriotas .
En lo político, Narciso nos habla de la tozudez de Ramírez por llevar adelante un proyecto coartado por la burocracia del Estado. Narciso se transforma en una marca, una huella que señala la falencia institucional en el ámbito de la cultura, y particularmente en las artes visuales, en nuestro país. Paradójicamente, es exhibida en el hall de acceso al nuevo edificio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en Valparaíso, justamente una de las instituciones que no supieron velar por su despliegue en el lugar inicialmente indicado para ello.
Con todo, en la propuesta de Ramírez no hay cabida a la victimización: ante la vulnerabilidad del sujeto frente al aparato poderoso del Estado, ella nos hace cómplices de su acto de insistencia y rebeldía, solicitando involucrarnos al replicar su gesto de torsión.
3. el lugar
No ha lugar es un término propio del habla jurista que en este caso es claramente aplicado a la obra original de Ángela Ramírez que deriva en Narciso . Sine qua non queda fuera de lugar – se la declara improcedente - en el escenario representacional del patio cívico del Centro de Justicia de Santiago, invocado por el Ministro de Justicia a través de su observación “ la obra no nos representa ” (2).
Sin embargo, trasladar el habla hacia la acción que efectivamente deja sin lugar a una obra se aleja de todo concepto de jurisprudencia, cargando de un doble sentido a esta expresión.
Así, en el lugar propio del ejercicio de la justicia se vulneran los derechos ciudadanos e institucionales, por un lado al aplicarse la censura (el abuso de poder por parte del Estado frente al individuo) y por otro, al desconocerse la orgánica, las atribuciones y el funcionamiento de una dependencia ministerial como es la Comisión Nemesio Antúnez (el abuso de poder de una institución más fuerte frente a una más débil): no hay lugar al ejercicio de la ciudadanía ni al correcto ejercicio institucional (3).
Por su parte, la práctica artística de Ángela Ramírez se ha caracterizado por establecer una serie de cruces entre arte y arquitectura, dando pie a una hibridez de formas que transitan desde lo visual a lo arquitectónico y viceversa. Sin embargo, más allá de lo meramente formal, su trabajo siempre plantea una reflexión y una toma de posición que comporta un significativo punto de inflexión con lo político, sea éste relativo a problemas urbanísticos, a problemas sociales, al medio de las artes visuales en Chile, u otros.
En el caso de Narciso la obra obliga a una reflexión respecto al lugar y la función del arte, derivada de su forzado traslado desde el espacio público y abierto del patio cívico del Centro de Justicia de Santiago hacia el lugar designado institucionalmente para acoger obras – en esta ocasión, el hall de acceso al edificio del CNCA transformado en galería de arte institucional .
El lugar determina la función de la obra. Al estar fuera de lugar , emplazada en el Centro de Justicia de Santiago, Sine qua non se transforma en una amenaza –ficticia o real- para el Ministerio de Justicia, un atentado contra el orden de su imaginario simbólico que caracteriza a la Obra de Arte como bella, representacional, noble en sus materiales, perdurable, características ausentes del “ retablo ” propuesto insolentemente por Ángela Ramírez.
En el traslado desde el Centro de Justicia de Santiago al hall del CNCA en Valparaíso, aparentemente Sine qua non / Narciso pierde toda su pretendida peligrosidad: la obra es acogida, ingresa al lugar que le corresponde. Sin embargo, el gesto político de Ramírez al plantear este nuevo emplazamiento no puede pasar inadvertido para un observador más perspicaz.
El edificio que ocupa el CNCA – anteriormente utilizado como edificio de Correos- se ubica en el punto neurálgico de la ciudad, la Plaza Sotomayor , flanqueado por el monumento a los Héroes de Iquique, el edificio de la Intendencia de Valparaíso (actual sede de la Comandancia en Jefe de la Armada ), y a pocos pasos del edificio de la Corte de Apelaciones.
El acceso a este último está presidido por una imagen de la diosa Themis, la diosa de la Justicia , normalmente confundida con la Ley (su hija). En la mitología griega la imagen de la Ley se representa con los ojos vendados, sosteniendo en una mano la balanza en equilibrio y en la otra una espada; por su parte la Justicia se representa con los ojos abiertos, la espada sin filo ceñida a la cintura y la balanza colgando desordenadamente de un brazo. Ley y justicia no son sinónimos; no sólo la Ley es hija de la Justicia , sino que, como virtud cardinal definida por la doctrina tomista, esta última constituye el hábito de obrar bien independientemente de la Ley : la venda que cubre los ojos de la Ley nunca tapará la mirada virtuosa de la Justicia .
Por otro lado, es significativo señalar que en Valparaíso el primitivo edificio de los Tribunales, erigido en el mismo lugar donde actualmente se levanta el edificio de la Corte de Apelaciones, inicialmente cumplió la función de albergar la Aduana , por definición espacio de la transacción comercial que bien podría proyectarse al lugar de la transacción de la ley -la legislación y sus modos de aplicación- y, por ende, de la transacción del poder.
Al ingresar al edificio del CNCA Narciso se instala en el eje marcado por el hall de acceso, enfrentando el edificio de la Corte de Apelaciones, separado de éste sólo por un gran ventanal y la calle.
De esta manera, Narciso comparece ya no sólo como obra sino como un locus , señalando el lugar de la transparencia, la fragilidad, la incomodidad, la torsión, la fachada, la memoria, la historia: la alegoría de la justicia, que en el montaje dispuesto por Ángela Ramírez enfrenta directamente a su obra, no puede evitar constatar a rostro descubierto la evidencia de su propia falta.
Soledad Novoa Donoso
Febrero 2007
Citas:
(1) Texto originalmente publicado en el diario El Mercurio, 11 de julio de 1925.
(2) Las citas entre comillas han sido tomadas del oficio ordinario nº 4428 enviado por el Ministro de Justicia, señor Luis Bates, al Ministro de Obras Públicas, señor Jaime Estévez, solicitando que el concurso por el cual se había seleccionado la obra de Ángela Ramírez como ganadora sea dejado sin efecto.
(3) “Las instituciones funcionan” fue una de las frases permanentemente invocadas por el Presidente Ricardo Lagos Escobar durante el ejercicio de su mandato.
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