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Ejercicios de Visibilidad.
(A propósito de la exposición
Allá nos Vemos de Carolina Hernández
y Yenniferth Becerra,
Museo de Arte Moderno de Chiloé - febrero 2005)
Tal como lo vienen haciendo desde el comienzo de sus carreras,
los elementos empleados por Yennyferth Becerra y Carolina
Hernández para la elaboración de las obras son
mínimos: en el caso de Becerra, en esta ocasión
el cartón recolectado por las calles que había
sido empleado en obras como Las Torres
(1) o Qué
hace que los hogares de hoy sean tan diferentes, tan atractivos?
(2) es ahora reemplazado
por un dibujo desplegado en el espacio a partir de hilos de
colores tensados con un sistema de poleas que permiten el
repliegue y despliegue del cuerpo de un mendigo cuyo habitáculo
está constituido por cajas de cartón.
Las poleas son un elemento ya utilizado también
por Becerra para proponer al espectador no sólo una
interacción con la obra, sino una reflexión
sobre la aparición y desaparición de la imagen/cuerpo
–de la obra (ésta sólo adquiere corporeidad
a partir de la interacción del espectador).
Sin embargo, aún otro elemento se recoge
desde los trabajos anteriores de Becerra: la imagen del mendigo,
que ya había aparecido en el tríptico que acompañaba
su muestra del 2002 en el Centro de Extensión de la
Universidad Católica.
Esta imagen constituye para Becerra un síntoma
de la mirada de quien transita la ciudad, para quien el cartonero-mendigo
se configura casi como escultura pública,
como una aparición episódica que se desplaza
por el espacio de la ciudad, casi en sentido contrario a esta
mirada, la que normalmente rehuye a este cuerpo sin siquiera
fijarse en él.
Ese cuerpo del cartonero, del mendigo, que se
desvanece en nuestro transitar cotidiano, es lo que ahora
se fija a través del ejercicio que se nos
plantea en esta obra de Chiloé: la ausencia/presencia
de un cuerpo socialmente indeseable –al punto de su supresión
visual - se constituye como cuerpo -de obra- a partir
del deseo del espectador por darle consistencia, corporeidad
y visibilidad (la misma que le niega en la calle) en un espacio
concreto -el interior del museo-.
En el caso de Hernández, el molde de yeso
tamaño ladrillo fiscal empleado anteriormente es reemplazado
ahora por otro molde de yeso: series de tablillas decorativas
blancas adquiridas en la calle Arturo Prat, de dimensiones
y ornamentos estandarizados (en esta ocasión, estampas
de aires grecolatinos), suerte de ready mades domésticos,
listos para su puesta en uso como elemento ornamental casero
tras el respectivo dorado y envejecido.
Estos moldes seriados son dispuestos en el Museo
constituyendo un tapiz mural, un tríptico compuesto
por un paño elaborado a partir de la disposición
de los moldes de yeso, y los otros dos, elaborados a partir
de un molde del molde de yeso, esta vez realizado manualmente
por Hernández al traspasar -casi como un calco o como
un sello de agua- el relieve de la tablilla a papel de algodón.
Así, la huella o relieve que constituía
el molde del ladrillo fiscal, abstracta en su forma, ha dado
paso a una huella que se constituye en calco de un calco,
seriado, traspasado de material, reproducible casi al infinito,
y visible únicamente a partir de los juegos de luces
y sombras que la propia iluminación de la sala permita.
El molde, junto a la utilización de títulos
descriptivos para las obras, es un elemento que ha caracterizado
la producción de Hernández desde su obra 350
piezas (3) en Matucana 100,
pasando por 6 m x 60 cm. en Balmaceda 1215 (4),
hasta 480 piezas en Galería Gabriela Mistral
(5). En esta ocasión, la
serialidad, moldaje y repetición está dada por
4 ornamentos básicos de la tablilla que sirven de matriz
para conformar un tapiz mural de 150 piezas de yeso, y 300
piezas realizadas en papel de algodón.
Por otro lado, si anteriormente los moldes de
yeso del ladrillo fiscal eran incrustados al muro después
de un proceso de enérgica perforación, en esta
ocasión la obra es colgada y adherida sutilmente a
los muros del Museo, permitiéndonos contrastar la levedad
del material, la huella y la manualidad -en las piezas de
papel- con la serialización mecánica, controlada
y dura del molde en yeso de la tablilla.
Soledad Novoa Donoso
Febrero 2005
Notas:
(1) Piel Artificial, Centro Cultural Matucana
100, enero 2002.
(2) Centro de Extensión Pontificia Universidad
Católica, abril 2002.
(3) Piel Artificial, Centro Cultural Matucana
100, enero 2002. (4) Como parte del proyecto Extremocentro:
siete espacios de arte contemporáneo , realizado
en los meses de diciembre 2002 y enero 2003, con la participación
de Galería Gabriela Mistral, Balmaceda 1215, Galería
BECH, Galería Metropolitana, Muro Sur Artes Visuales,
Museo de Arte Contemporáneo y CAVS.
(5) 480 piezas / El otro paisaje,
24 de abril al 24 de mayo 2003.
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