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Extrañas Domesticidades.
(A propósito de la exposición "Mucho que Aprender"
de Ximena Zomosa,
Galería Gasco - agosto 2005)
La escuela pública, durante todo el siglo recién pasado, fue mal o bien, la forjadora de las identidades nacionales, el defectuoso instrumento de la aspiración de la igualdad. Leer y escribir, lo básico del ciudadano; gobernar es educar, las aspiraciones democráticas pasaban antiguamente por la escuela. Y por los libros. Basta saber de nuestro icono nacional, Gabriela Mistral la maestra, para entrar en toda la ambigüedad pero también e la riqueza de aspiraciones contenida en ese planteamiento. Aún hoy, cuando la educación es evidentemente otra, y las condiciones de ejercicio de la ciudadanía también, la ilusión de integrarse a la sociedad en condiciones igualitarias pasa –en los discursos oficiales- por la educación de la escuela pública. (1)
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Cuatro jumpers exhibe Ximena Zomosa en los dos espacios que conforman Sala Gasco. Según sus propias palabras, un jumper normal, un jumper de gasa (azul+blanco) y botones forrados en gasa, un jumper de arpillera y botones de mimbre, un jumper floreado .
En cada sala, estos vestidos escolares, escapados a todo control en sus dimensiones, están acompañados de sendos listados de palabras:
sudar
sangrar
llorar
desear
soñar
delirar
recordar
dudar
callar
amar
(para los jumper tradicionales) |
sangre
sudor
lágrimas
deseo
sueño
delirio
memoria
duda
silencio
asombro
(para los jumper floreado y de arpillera) |
La incorporación de estas palabras responde a una operación material –y significante- que Ximena Zomosa viene desarrollando desde el momento en que exhibe por primera vez su producción artística –como tal-, sujeta al escrutinio sancionador de una comisión académica que, tras su examen de grado, la dotará con el título de Licenciada en Artes.
Operación similar sucede con los vestidos enormes, que se instalan a partir de 1997.
Ximena Zomosa trabaja a partir de lo que ella denomina banco de materiales , una serie más o menos limitada, más o menos identificable con ella misma, de elementos y técnicas de disposición que se reutilizan, despliegan, pliegan o repliegan en los distintos momentos expositivos a través de los que su obra se va configurando.
Tal como en ocasiones anteriores la costura se hilaba al pelo, o el pelo a las molduras de chocolate, o las palabras aparecían bordadas en las telas que las molduras de chocolate encerraban, ahora conviven palabra y vestidos para articular nuevos sentidos… tal vez los mismos.
I. Banco de materiales: la calle Rosas y sus alrededores
Telas por kilo importadora central, Bandera 693. Artículos de cumpleaños, Rosas 981. Cordonería botonería Carlos Ramos, Rosas 979. Liquiplast, Rosas 971. Paquetería Mike, Galería Las Rosas loc. 1 y 2. Paquetería Paty, loc. 4. Importadora Wind, loc. 6. Distribuidora el Ocho, loc. 8. Comercial Mini, loc. 12. Dulces art. de cumpleaños, juguetes, disfraces caperucita, San Pablo 958. Casa Telias, Rosas 930. Cordonería Palmira, Rosas 949. Cordonería Galaxia, Rosas 945. Casa de la Modista, Rosas 926. Art. de Cumpleaños el Gato con Botas, Rosas 921. Encintados adornos de tortas cotillón casa Costa, 21 de Mayo 738. (2)
El jumper como parte del uniforme escolar se establece en nuestro país a partir de la Reforma a la educación promulgada en 1965, y desde ese momento, se constituye en una imagen claramente asociada a la idea de mujer en proceso educativo . Imagen que, en el escenario público de la calle –el exterior a la escuela – identifica (como escolar ), y demanda un cierto orden (pulcritud en la presentación personal ).
Sería interesante imaginar cómo ha sido entendida la educación de la mujer en nuestro proceso de consolidación republicano, desde los decretos que fijaban la obligatoriedad de la educación para niños y niñas o la idea de progreso nacional forjado a través de la educación (gobernar es educar), contrastándolo con el imaginario educativo al que las niñas han estado sometidas en este proceso, desde las características que responderían al ideal de la buena educación , hasta la ilusión de hacerse un lugar posible en la sociedad a través del proceso educativo.
Por otro lado, como parte de su banco de materiales , el vestido en Ximena Zomosa ha oscilado desde lo diminuto a lo monumental (3), desde el dorado religioso hasta toscas materialidades de corte artesanal. Sin embargo, todos estos vestidos nos han hablado de la categorización a través de un rol: en esta ocasión, los jumpers de colegio, que se vienen a unir a los ya trabajados delantales de ama de casa –significativamente denominados pintora en nuestra habla cotidiana – y el de la sirvienta, la nana .
La costura, escenificada en estos vestidos, bien podría hablarnos de una recuperación de las labores de género, pero en este caso, esta recuperación no se haría cargo necesariamente de un afán reivindicativo sino que operaría un giro irónico a partir de la desmesura y la monumentalidad, la costura por encargo y la noción de manualidad del artista.
II. La casa / la creación / la locura
Sin embargo, más allá de cualquier precisión estatutaria o reglamentaria, la obra de Ximena Zomosa nos traslada súbitamente a un mundo al que, a mi juicio acertada y poéticamente, Adriana Valdés ha asociado la idea de lo unheimlich, lo siniestro u ominoso freudiano, en el texto escrito para la exposición Colección de la artista (4).
En Colección de la artista lo siniestro, que se define a partir de una aparente inocencia –un caminito de chocolate y casitas de dulce- se nos revelaba en toda su potencia perturbadora a partir de una simple palabra bordada en una tela enmarcada por el apetitoso y tentador universo infantil de las golosinas azucaradas y chocolatadas (5).
Ahora, lo terrorífico se nos aparece a través del descalce con la realidad a partir de la hipertrofia de los vestidos.
Así, dos mundos, el doméstico y el infantil, se nos cruzan permanentemente en el trabajo de Ximena Zomosa, con toda la carga numínica que ambos estados comportan: universos extraños, desconocidos, incomprensibles, pero a la vez atractivos, aparentemente factibles de ser dominados, sojuzgados, domesticados.
Esta idea de lo siniestro, lo extraño y dislocado se hace patente también en los textos escritos por la propia artista para explicar –desde una sutil ironía imposible de pasar por alto – sus procesos de creación o la relación con sus obras. En estos textos, un lugar/elemento que se repite esclarecedoramente es el de lo compulsivo : la artista parece trabajar bajo un hipnótico (histérico?) estado de compulsividad (por ejemplo, al confeccionar vestidos de tamaños inusuales (6)), similar al que podríamos imaginar, domina a los infantiles agresores de sus obras.
Es interesante señalar que en su artículo de 1919, Freud inicie su explicación sobre lo ominoso relacionándolo con lo estético , oponiendo lo ominoso como angustioso, contrastante, repulsivo, penoso, a lo bello , como grandioso, atractivo, positivo. Lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace largo tiempo. Cómo es posible que lo familiar devenga ominoso, terrorífico, y en qué condiciones ocurre? (7), se pregunta Freud.
Asimismo, es interesante constatar que, a lo que unheimlich se opone es, en alemán, lo heimlich , concepto que se refiere a lo que pertenece a la casa, pero también, en el caso de los animales, a lo doméstico: si estos animalitos son criados con los hombres desde pequeños, se vuelven totalmente heimlich, amistosos , según el ejemplo aportado por Freud. Por otro lado, y continuando su análisis semántico, otros ejemplos señalados con el fin de explicar el sentido de esta palabra ( heimlich ) apuntan a la idea de lo confiable, propio de la entrañabilidad del terruño; el bienestar de una satisfacción sosegada, una calma placentera y una protección segura, como la que produce la casa, el recinto cerrado donde se mora (8).
Lo familiar que deviene terrorífico es asociado, en el análisis de Freud, a esa compulsión interior de repetición (9). Me detengo en la idea de compulsividad y su vínculo con lo terrorífico.
Cuando Ximena Zomosa describe su proceso de creación de obra en el texto Cotidiana ya citado, éste aparece dominado por la compulsividad y el descontrol: súbitamente, decididamente, impulso irresistible, compulsivamente, abrupto corte de cabello , son palabras utilizadas por la artista.
En la tradición grecolatina, las figuras más terribles de la mitología, asociadas a los misterios de la vida y el hogar, han sido figuras femeninas: las Furias o Euménidas, diosas de la venganza que vigilaban el cumplimiento de las leyes de la familia, y que eran representadas altas, de vestidos largos, con una serpiente y una flor en cada mano, descritas como odiosas y repulsivas, de aspecto siniestro y culebras enrolladas en la cabeza.
Las Bacantes, sumidas en estados de locura ciega (el furor orgiástico ), que celebraban las fiestas de liberación y desenfreno en honor a Baco cada dos años.
Pandora, adornada con gracias y con dotes intelectuales, que sin embargo, al intentar satisfacer sus ansias de conocimiento, desata los males sobre la Tierra.
Cuál sería el poder de lo femenino? Aparentemente, siempre un poder amenazante, desestabilizante, difícil de controlar, incluyendo en este ámbito el poder creativo. Pareciera ser que los momentos de creatividad femenina siempre devinieran de raptos de locura, similares a los que las Bacantes desencadenan cada dos años en el Parnaso, en clara oposición a las Musas, inspiradoras de la creatividad masculina aparentemente derivada de estados de reposo o iluminación.
En la obra de Ximena Zomosa lo descontrolado aparece también asociado al mundo de la infancia, la que el propio Freud nos revelara como el reino de lo traumático, lo oculto, lo por develar en sus mecanismos, fantasías y operatorias síquicas.
III. Las palabras
Las palabras se repiten constantemente en el trabajo de Ximena Zomosa, ya desde el año 1991 contenidas en su Museo imaginario . Palabras y adjetivos que aparecen bordados, palabras y adjetivos que aparecen escritos en el muro, palabras y adjetivos que responden a procesos o a posibilidades en el marco de una feminidad convencional marcada por la pasividad social. En definitiva, entonces, palabras y adjetivos que escenifican el espacio íntimo , palabras de desahogo –de alcance poético- como señala la propia artista (10).
Sin embargo, estos listados de palabras se constituyen en los verbos y los sustantivos a repetir, hablándonos de una posible construcción de identidad, una identidad que se mueve entre la pasividad del sustantivo y la actividad del verbo, una constitución de identidad que se mueve entre el ser objeto (del habla, de la mirada, del deseo, del proceso educativo) o sujeto.
Algunas de estas palabras dan cuenta de estados del alma –soñar, recordar, dudar, amar-; otras, de estados del cuerpo –sangrar, sudar, llorar-. Sin embargo, todas ellas aluden a ese desahogo referido por la artista, el desahogo que limpia y libera, que expurga el cuerpo (sangre, sudor y lágrimas) pero también el alma (sueño, delirio, deseo): El texto me sustituye a mí / El cuerpo es sustituido por el vestido que lo lleva , afirma Zomosa.
Es imposible no recordar en este punto que desde los mitos más recónditos de la antigüedad el cuerpo femenino ha sido descrito por la razón dominante como un misterio (la concepción), como lo contaminante (la sangre), como lo pecaminoso (el placer sexual); ha estado siempre asociado a los misterios del nacimiento (la madre), el sexo (la amante) y la muerte.
En una entrevista publicada en el catálogo de la exposición Rites of Passage titulada De palabra y carne , Julia Kristeva señala: si uno va más allá, como los antropólogos, no es sólo el asesinato, el excremento, la sangre menstrual lo que es sucio, sino cualquier cosa que ponga en peligro una estructura. Cuando tienes un sistema coherente, un elemento que escapa de este sistema es sucio, y comienza con algo bastante anodino. Las lágrimas, por ejemplo, son consideradas sucias porque ellas escapan el límite del cuerpo (11).
IV. El lugar
La Sala Gasco se encuentra emplazada en un sector de la ciudad que es extremadamente familiar para Zomosa, a pocas cuadras de la calle Rosas, suerte de almacén de aprovisionamiento para la artista, y que en algún momento fuera descrito como patio trasero del centro de Santiago, lugar de comercialización para las manualidades domésticas .
El año 1995 un incendio destruyó gran parte de los locales en que Zomosa compraba la mayoría de sus materiales. Ese mismo año, y al poco tiempo del incendio, Zomosa exorciza el lugar mediante una intervención consistente en colgar en el interior de una tienda destruida, primorosos vestidos de fiesta para muñecas. Tras un primer momento de conmoción ante la pérdida, la artista reflexiona sobre el agotamiento que le había producido el uso reiterado hasta ese momento de los elementos adquiridos en este sector. El incendio la libera, casi, de la sujeción a estos materiales.
Diez años después, la artista que se sentía agotada con los materiales que este sector le había provisto, vuelve sobre esos elementos, esos recuerdos y esas zonas de la ciudad trastocando el uniforme de fiesta por el uniforme escolar, el que compite desde su propia y magnífica vitrina con las tiendas de ropa en la calle Santo Domingo, muchas de las cuales ofrecen uniformes de trabajo (delantales, cofias, pecheras), vestidos de primera comunión, vestidos de novia, ramos y otros complementos.
V. Aprender (de) lo doméstico
Cuál es el espacio de lo doméstico en la obra de Ximena Zomosa? Cuál es el espacio de creación en Ximena Zomosa?
Las circunstancias sociales y personales, que no se reniegan ni se rechazan, son –a mi juicio- productivizadas por Ximena Zomosa y, diría también, por un grupo cada vez mayor de artistas que, entre otras cosas, se caracterizan por no tener taller y por trabajar con aquellos medios materiales y elementos que les son más próximos en su habitar cotidiano. En estos casos, la obra no existe materialmente antes de su exhibición, sino que toma cuerpo –y razón de ser- en el despliegue expositivo.
El espacio de lo doméstico al que Zomosa circunscribe sus posibilidades creativas constituye un espacio posible del aprender y del hacer. Este punto ha sido ya largamente explicitado y analizado, fundamentalmente desde la literatura, y ejemplificado con el confinamiento de Sor Juana Inés de la Cruz a la cocina del convento como forma de castigo. (12)
La cocina o la escuela, el espacio íntimo del hogar o el espacio público, social, del sistema educativo, apuntan finalmente al traspaso de unos saberes que permitan la formación de una identidad que buscamos se constituya más allá de los posibles estereotipos que el propio jumper resume.
El jumper se nos aparece como imagen del anhelo de la libertad que daría la educación a la mujer, pero a la vez, como imagen castradora de un sistema que constantemente busca el sometimiento de ella a los estereotipos que forman nuestra identidad en lo cotidiano.
Cada noche leo al menos dos cuentos. Entonces, mi hija se pierde en un bosque. Aparecen casas con luces prendidas. La mayoría son trampas: una bruja, un ogro, una jaula, un lobo, la esperan adentro. Sin embargo, cada una de estas trampas lleva también oculta la llave de la liberación. Como si antes de pasar por esta visita, ella fuera una niña ingenua y luego, algo hubiera aprendido de la vida y de la habilidad necesaria para sobrevivir en ella. (13)
Así, Mucho que aprender , título que Ximena Zomosa ha escogido para esta muestra, nos remite a un tono nostálgico, a un todavía tener mucho que aprender de la propia artista frente a la propia obra, frente a la comparecencia pública de ésta.
Pero este título también puede ser conjugado en otro tiempo y en otro tono, tiempo y tono proyectivo, aunque a veces también nostálgico, de una niña en edad escolar que aún tiene mucho que aprender .
Soledad Novoa Donoso
Mayo 2005
Notas:
1) Adriana Valdés, Sobre la escuela imaginaria en Alicia Villarreal, La escuela imaginaria, cat. exp. Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago 2002 (pág. 37-38).
2) Taxonomías (Textos de artista) , editado por Jemmy Button Inc., Santiago 1995 (pág. 15).
3) Los diminutos vestidos dorados y barrocos de El grito en el cielo (Centro Cultural de España en Santiago, 1994), hasta los enormes aparecidos por primera vez en Cotidiana (Galería Posada del Corregidor, diciembre 1997). No es acaso el viaje de Gulliver, entre Liliput y Brobdingnag, también un viaje de (auto)conocimiento?
4) Galería Gabriela Mistral. Año 2003.
5) Recordamos a propósito de ello la agresión sufrida por una de estas piezas durante su exhibición en la ciudad de La Serena como parte de la itinerancia de la Colección de Arte Contemporáneo de Galería Gabriela Mistral: incontenidos dientes infantiles dejan su huella mordisqueadora en la obra titulada Miedo . O en la ciudad de Talca, durante la exhibición de Colección de la artista , lugar donde paletas azucaradas son abrupta y soterradamente arrancadas de la obra por un escolar.
6) Cotidiana, Galería Posada del Corregidor, Santiago (9 de diciembre 1997 al 4 enero 1998).
7) Sigmund Freud, Lo ominoso en Obras Completas tomo XVII, Amorrortu Ediciones, Bos. Aires 1994 (pág. 220).
8) Op. cit. pág. 222. El trabajo de Ximena Zomosa ya nos ha hablado de que ningún lugar es el hogar y que todo lugar se convierte en hogar (ver catálogo Proyecto de borde , MAC Valdivia 1999 y catálogo Colección de la artista , Galería Gabriela Mistral marzo 2003).
9) Sigmund Freud, op. cit (pág. 238).
10) Catálogo exposición Cotidiana, Galería Posada del Corregidor 1997.
11) Julia Kristeva, Of word and flesh en Rites of Passage. Art for the End of the Century. cat. exp. Tate Gallery, Londres, 15 junio al 3 septiembre 1995 (pág. 24). La traducción es mía.
12) Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, titula Octavio Paz su estudio sobre la monja poetisa mexicana del siglo XVII.
13) Catálogo Proyecto de borde , Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia, septiembre – noviembre 1999 (pág. 23).
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Fotografía:
Vinka Quintana
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Fotografía:
Vinka Quintana y Ximena Zomosa
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Fotografía:
Vinka Quintana
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Fotografía:
Vinka Quintana
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Copyright:
Ximena Zomosa
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