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0,10: Malevich en Molina
(u Homenaje a la madre)
(A propósito de la exposición Jardín Suprema®tista de
Mauricio Gutiérrez,
Galería de Arte Contemporáneo de la Universidad de
Talca - septiembre 2005)
Para hablar de la obra de Mauricio Gutiérrez, textos anteriores han apelado a la asociación campo/pintura de paisaje/reforma agraria, relación que, en su trabajo, aparece desplegada con un alto índice de productividad.
La vida del campo y las transformaciones que ésta ha sufrido sin duda han tenido un lugar central en las obras de Gutiérrez, y de una u otra manera, la cultura de la hacienda, marcada por un costumbrismo pictórico indefectiblemente ligado al paisaje de la zona central se torna un efecto crítico para un grupo de artistas de la región que vienen desarrollando una obra marcadamente reflexiva -de su lugar de aparición, de su lugar de comparecencia, de su materialidad y la materialidad artística- desde hace al menos unos diez años, tal como lo señalara Reinaldo Moya en un texto del año 2000 para la exposición Maule Post-sentimental en Galería Gabriela Mistral.
Una serie de trabajos anteriores de Mauricio Gutiérrez se vinculan con la mirada crítica sobre el género paisaje, y abordan lecturas vinculadas con su historia y la historia de la región y del país, pero también con la producción de arte en nuestro medio. En obras y títulos como Invernaderos plásticos para el cultivo del arte, Cultivos de pintura, ¡Tierra, Tierra!, Re-forma agraria, es posible constatar la tensión que se produce entre una lectura literal del título, y la apertura hacia unas relaciones –irónicas, provocadoras, poéticas, lúdicas- entre forma y significado, entendiendo aquí también la noción de forma en sentido literal, como es el caso de Invernaderos…
En esta ocasión, y apelando una vez más a la reforma que supuso el suprematismo de Kasimir Malevich para las artes visuales en la Rusia inmediatamente pre y postrevolucionaria, hay nuevamente una reflexión que aborda la relación de la pintura de paisaje y lo local, pero en este caso, lo local(lo propio) incluso entendido como (o extendido a) lo biográfico.
Si la referencia al ejercicio pictórico está dada por el abandono de la materialidad tradicional de la pintura y la utilización del nylon como remedo de la aguada, la cita a Malevich se entrecruza con la actualización del placer estético de la madre frente al ejercicio cotidiano y doméstico del cultivo de plantas y flores.
La obra se estructura ella misma como cita a Cuadrado rojo, realismo pictórico de una campesina en dos dimensiones (pintura de 1915), pero además los maceteros en el muro citan la composición de una pintura (Suprematismo (con ocho rectángulos) de 1915, por ejemplo) y, a la vez, la disposición de las obras de Malevich en la exposición 0,10 , todo ello pervertido (1) por el cultivo de azaleas y hiedras, que deben ser semanalmente regadas y limpiadas por el artista.
Cabe aquí recordar la posibilidad de describir a Malevich como pintor de la naturaleza, como pintor de paisajes: sus primeras obras antes de trasladarse a Moscú, ejecutadas en un estilo cercano al impresionismo, retratan principalmente jardines y parques; según algunos historiadores, su procedencia de un entorno rural influye en los motivos de los cuadros. Asimismo, tras la censura de sus obras por parte del estalinismo de la segunda mitad de los años 20 (coincidiendo con el proceso de colectivización de la agricultura en la Unión Soviética), y hasta su muerte en 1935, Malevich retorna a la pintura del campo y el paisaje, más o menos abstracta, más o menos figurativa (Cabeza de un campesino, Mujeres en el campo, Composición).
Para efectos de Jardín Suprema®tista hay, a mi juicio, un interesante juego que se produce entre las distintas traducciones de los textos escritos por Malevich; Malevich define el suprematismo como el mundo superior de los sentimientos o la supremacía absoluta de la sensibilidad: en algunas traducciones se utiliza el concepto sentimiento, pero en otras el de sensibilidad plástica. Así, el artista ruso plantea el sentimiento/sensibilidad plástica como el verdadero valor del arte.
Por otro lado, y aún en el ámbito del lenguaje, cabe señalar que la palabra Suprematismo (Cynpemath3m) no existe en la lengua rusa: Malevich la habría inventado inspirándose en las posibilidades de su lengua materna, el polaco (2).
Ante esto, uno puede preguntarse si es posible que en la obra de Mauricio Gutiérrez se encarne este ideal suprematista del sentimiento como el verdadero valor del arte a través del sentimiento primordial, el amor filial. Toda la obra gira en torno al recuerdo de la madre, y la clave la proporciona el propio artista: en el punto e) del texto Enumeración de puntos de referencia para abordar la obra ”Jardín Supremo”, de Mauricio Gutiérrez Palma se señala: “Historia de la familia, mientras estudiaba en Santiago, habité en casa de un familiar que tenía viveros de plantas y más tarde en Molina, mi madre que siempre había sido dueña de casa, tenía su propio jardín, en donde descubre y desarrolla todo su potencial económico y, sobre todo, estético al valorar las formas, colores, texturas, proporciones, contrastes, etc., de las plantas. El trabajo de jardín, es para ellaen sí mismo un arte; mis familiares aluden que mi veta artística proviene de ella.” (3)
Entonces aquí ya no es sólo una referencia al dato universal (Malevich / Historia de la pintura /Suprematismo) cruzado con el dato local (el paisaje del valle central y la pintura de paisaje como uno de los rasgos persistentes en los cuales queda inscrita la actividad de nuestros artistas (4)), sino que es el dato biográfico el que cobra importancia al punto de organizar los elementos constitutivos de la obra (maceteros, bastidores, plástico, mangueras, pintura, plantas, video con obras anteriores, cubos, cuadrados).
No es extraño que la obra aborde el tema del jardín, definido por esencia como lo ornamental, y por tanto, asociado, tradicionalmente a la labor femenina; según señala elartista, un jardín representa la domesticación de la naturaleza por parte de la civilización…implica ornamentación y un alto grado de emocionalidad y sensibilidad.
Otro dato significativo como elemento transgresor del orden suprematista es el aspecto procesual de la obra, que ya había sido utilizado anteriormente por Gutiérrez; si en Cultivos de pintura era el polvo acumulándose en la huella dejada por un pegamento sobre la superficie de la obra (5), ahora es la hiedra que enmarca al cuadrado, la cruz y el círculo negros (los elementos básicos del suprematismo) y las azaleas blancas y rojas, que crecen, deben ser recortadas, regadas y limpiadas semanalmente: el artista debe mantener el jardín.
Soledad Novoa Donoso
Septiembre 2005
Notas:
1) Aludo aquí a la exposición No es sólo lo que ves: pervirtiendo el minimalismo, curada por Gerardo Mosquera dentro del ciclo Cinco versiones del Sur en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid 2000 (véase el texto introductorio del catálogo escrito por Mosquera).
2) Recordemos que la familia de Malevich había emigrado hacia Rusia desde Polonia.
3) Es imposible que a mi mente no acuda el relato rescatado por Freud en Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, aunque, por ahora, la relación se quede sólo en un aspecto formal…
4) Antonio Romera, Asedio a la pintura chilena. Editorial Nacimiento, Santiago 1969, pág. 8 (cap. Claves y constantes definidoras).
5) Cómo no recordar aquí, y en otros trabajos de Mauricio Gutiérrez, a la figura de Duchamp; en este caso, con sus cultivos de polvo sobre El gran vidrio.
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